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Una entrevista a Macarena Trigo, directora de "Acá el tiempo es otra cosa"

“Acá el tiempo es otra cosa” es uno de esos tesoros escondidos del teatro alternativo que nos lleva a ver obras en espacios dedicados al arte en lugares recónditos de nuestro mapa porteño. Llegamos a “Espacio 33”, en el barrio de Boedo -lejano a grandes avenidas- tocamos timbre y nos adentramos -tacita de té en mano- a este espectáculo que nos propone adentrarnos a un universo propio y hacer un alto en el camino.


por Ruth Palleja

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Acá el tiempo es otra cosa

Macarena Trigo es la directora y quien tuvo la tarea de adaptar el texto narrativo de Tomás Downey. Conversamos con ella sobre el proceso creativo.

¿De dónde nace el proyecto?¿Qué te llevó a querer llevar el texto narrativo a escena?
Leí el libro de Downey (Acá el tiempo es otra cosa, Interzona, 2015) en febrero del año pasado y apenas lo terminé empecé a coquetear con la idea de trabajar algunos relatos con actores. El disparador más poderoso fue “Cavayo”, donde en pocas páginas suceden cosas maravillosas que apelaban directamente a mi imaginario: el desamor como un limbo, la batalla física y mental con los recuerdos, la soledad como trinchera… El protagonista habita ese subtexto que el relato metaforiza en un prodigioso caballo, ese “cavayo” que el título anuncia como una perversión. Fue el primer relato que elegí. Escribí a Tomás comentándole mis planes de adaptar varios para el escenario sabiendo que sería un proceso largo. Él se mostró encantado con la idea y me dio absoluta libertad, lo que me permitió asumir el desafío de que la adaptación fuera más allá del monólogo. Quería hacer algo nuevo, generar algo escénico que respetara la poética del autor. Terminé confeccionando un zapping escénico que interrelaciona imágenes y climas. No tenía idea de cómo sería la puesta, pero confiaba en el entramado textual.

¿Cómo se conformó el equipo de trabajo?
Por primera vez convoqué a actores a los que no conocía íntimamente (Juan Manuel López Baio, Pablo Pandolfi y Ary Pardal) Los había visto en proyectos ajenos y me resultaban inspiradores. Les pasé los relatos en su versión original y mi adaptación y encontraron un desafío interesante en ellos. Algo en ese imaginario los atrajo lo suficiente como para embarcarse en una etapa de ensayos sin tener idea de cómo sería la puesta. Ariadna Mierez, la asistente de dirección, llegó a Espacio 33 como parte de Palta Produce, y ya compartimos varios proyectos. El último en incorporarse fue Nicolás Blum, cuya música materializa la magia que palpita en los relatos. No fueron compuestas para este montaje, pero parece que nos hubieran estado esperando.

Acá el tiempo es otra cosa



¿Qué diferencias o diferentes retos destacarías entre dirigir un texto propio y uno ajeno?
Al ser una adaptación, mi preocupación era que el montaje estuviera a la altura del universo del autor. Lograr un equilibrio entre lo escénico y lo narrativo. Habitar sus metáforas, no limitarnos a reproducirlas. Son objetivos que persigo para mis textos, pero suelo tener una idea de cómo abordarlos. No fue así en esta ocasión. Cuando comenzamos a ensayar tenía algunas imágenes en mente, pero ni idea de cómo llevarlas a escena. Las composiciones de los actores definieron la puesta. Buscaron acciones mínimas donde apoyarse y cuando ganaron profundidad el título de la obra, que es también el del libro, se instaló como consigna estética.

Sos colaboradora de Espacio 33, contanos un poco cómo funciona y porqué nace el proyecto:
Espacio 33 lleva año y medio funcionando en Boedo y surge por el deseo desmedido de un equipo de creadores de compartir una sede donde poder trabajar, experimentar, ensayar y estrenar obras. Los nombres tras el proyecto son Brian Bozikovic, Hernán Grinstein, Jimena López, Delfina Oyuela, Ary Pardal y Soledad Peralta. Una de las principales inquietudes del grupo se centra en la producción. Acá el tiempo es otra cosa, es la quinta obra que nace fruto de ese trabajo colectivo. Tengo la suerte de ser una de las colaboradoras en su programación y actividades. En los tiempos que corren contar con un espacio que apuesta por tus proyectos es impagable. Invito a cualquiera que tenga un sueño entre manos a que se acerque a conocerlos.

¿Cuál será tu próximo proyecto?
En septiembre estrenaremos Planes de fuga todavía peores, obra que surge también como residencia creativa de Espacio 33. Actúan Federico Justo, José Frezzini y Matías Macri. El texto lo escribí durante una estancia en Barcelona a fines del año pasado y nació como una respuesta teatral a la novela Talita Cumi de Nacho Abad (Ediciones Leteo, 2012).

Si fueras un objeto de utilería #deTeatro. ¿Qué serías?
Todo lo que hace llover en escena, literal o metafóricamente.



Escrito por Ruth Palleja

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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.