Reseña

Una reseña de la obra "Apenas el fin del mundo"

Una obra de de Jean-Luc Lagarce

Apenas el fin del mundo

de Jean-Luc Lagarce

por Ruth Palleja

Apenas el fin del mundo

Encontramos en cartel y en su segunda temporada la obra del dramaturgo francés Jean-Luc Lagarce “Apenas el fin del mundo” con dirección de Florencea Fernández. Tras años de ausencia, Louis, el hijo mayor de una familia de campo regresa al hogar familiar para anunciar su propia muerte. Este será el motivo de su visita , y aún sin conseguir su propósito, sacudirá el cotidiano de esta familia obligada a convivir con la ausencia.

En el reencuentro se mezclan la alegría, la emoción, y la extrañeza de tener a aquel que es parte de uno pero que resulta un completo desconocido. A lo largo de la obra se darán a conocer las consecuencias que tiene para cada uno de los integrantes del clan familiar esta ausencia. Cada uno terminará expresando casi verborrágicamente su profundo sentir a través de reproches, enojo, necesidad de autodeterminación y deseo de cambio de un orden establecido. Las etiquetas son pesadas cargas que cada uno lleva a cuestas y habrá un momento para intentar arrojarlas lo más lejos posible. Es el personaje de la madre el que intenta calmar las aguas y alivianar tensiones con el propósito de mantener el status quo y aparentar normalidad.


Apenas el fin del mundo

El protagonista a su vez es receptor de estos reclamos sin casi pronunciar palabra. Sabremos de él a través de monólogos dirigidos al público donde cuestiona los lazos inquebrantables establecidos, nos habla de su desapego, concepción de la vida y su necesidad de transitar su propio camino lejos del seno familiar.

Una obra casi autobiográfica -el propio Lagarce a los 20 años salió de su pueblo natal para estudiar filosofía y teatro- que nos muestra diferentes puntos de vista sobre el entramado familiar y las necesidades de cada uno de sus integrantes.

El interesante texto y la manera de abordarlo está acompañado por buenas actuaciones. Quizás las dimensiones del espacio, la lejanía y algunas posiciones de los actores respecto al público, hacen que nos perdamos gestos y miradas que forman parte del entramado y la correcta progresión de algunas de las situaciones. Cabe destacar la estética y escenografía, muy bien pensadas y realizadas, que nos trasladan a un tiempo y espacio indeterminado donde cualquier lugar puede ser ese fin del mundo de donde escapar y esperar el regreso.

Escrito por Ruth Palleja


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.


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