Reseña

Una reseña de la obra "Conversaciones" de Dario Bonheur

Cuando la razón y la emoción chocan entre sí

CONVERSACIONES

de DARIO BONHEUR

por Sebastian Kargdorian

CONVERSACIONES

En un hospital una prostituta anciana en silla de ruedas y una enfermera que la acompaña. Una joven pareja, en la intimidad de su casa, escucha una ópera de Vincenzo Bellini. Una discusión entre un periodista y el editor del periódico que se centra sobre la relevancia de publicar o no una nota.

Tres historias bien distintas que en un principio parecen no relacionarse y que con el pasar de los minutos se irán hilando sutilmente. Personajes que, con sus luces y sus sombras, revelarán los secretos que guardan para poder desprenderse de la pesada carga de conciencia que los abruma.


CONVERSACIONES

CONVERSACIONES es, sin duda alguna, su título. La acción es la palabra. Lo que se dice y cómo se dice. Su trasfondo, las emociones que transmite, las experiencias que relata. Los personajes conversan entre ellos y consigo mismos. Conversan en voz alta y hacia sus adentros, para de esa manera poder conversar francamente con el público. El director Jorge Graciosi logra dar forma con elementos mínimos a esta pieza única de Dario Bonheur, arrancándole a los espectadores tanto risas como lágrimas. Un drama que, aunque por momentos en tono de comedia, demuestra una sensibilidad social palpable.

Un elenco inigualable que se pasea por un mar de emociones y que invita a pensar sobre una problemática tan actual pero al mismo tiempo tan desoída: la prostitución. Con argumentos fuertes y de profundidad notoria, obligan al espectador a sortear sus propias contradicciones y superar sus prejuicios, poniéndolo entre las cuerdas con la falsa dicotomía de tener que elegir entre la dignidad y la moral, si es que acaso ésta puede existir sin aquella.

La angustia, el desprecio, la vergüenza y la culpa se tensionarán crecientemente hacia el final. Un final tan doloroso como necesario que intentará unir todas las historias y todas las emociones en la palma de una mano, aferrando un rosario y una foto, como una suerte de reparación que invita al espectador a reflexionar. Porque acaso la reflexión no es más que una conversación pero con uno mismo.

Escrito por Sebastian Kargdorian


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.


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