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Una antiheroína de comedia

Sobre "Delia" de Sebastián Suñé | Una noticia escrita por Laura Haimovichi

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Una antiheroína de comedia

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Del off a la avenida Corrientes, Delia propone en el ciclo Verano Off en el MET una historia sencilla sobre los misterios de la soledad y la maravilla del amor.


En el universo de la escena local hay una división tradicional y bastante general que ayuda a entender a grandes rasgos los modos de producción del teatro: el comercial (que está en las salas de la avenida Corrientes), el oficial (que puede verse en el Cervantes y el Complejo Teatral de Buenos Aires) y el independiente (espectáculos que se ensayan y estrenan a pura pasión, organizados como cooperativas, más experimentales y sin objetivos lucrativos aunque si el dinero llega es bienvenido), también conocido como teatro under, off o alternativo. Sin embargo, las formas en que se produce y exhibe el teatro no son siempre tan categóricas. O hay excepciones que confirman la regla. De hecho, una cierta tendencia muestra que obras fuera del circuito on que fueron “exitosas” (escrito así, bien entre comillas, porque estamos hablando de éxito desde una perspectiva estrictamente cuantitativa), llegaron a escenarios comerciales de la mano de empresarios que aprovecharon su buena aunque acotada repercusión y apostaron a ellas.

Ocurrió con piezas de Javier Daulte (Nunca estuviste tan adorable, en el Broadway, en 2006) y de Claudio Tolcachir (La Omisión de la familia Coleman, en el Complejo La Plaza, en 2014) por nombrar dos casos emblemáticos. También pasó con Mi hijo solo camina un poco más lento (dirigida por Guillermo Cacace) que arrancó en la sala Apacheta en 2015 y luego de algunas temporadas con funciones matutinas los domingos pasó al teatro Picadero en un horario central.

Estos días está sucediendo algo así en el Metropolitan Sura, en un ciclo denominado Verano Off en el MET. Allí vimos Delia en su función de estreno, una comedia escrita y dirigida por Sebastián Suñé, que viene del Nün Teatro Bar, de Villa Crespo, y trata sobre “los cambios, lo inesperado, aquello que no podemos frenar y nos atraviesa; sobre las formas incomprensibles y otras veces maravillosas del amor. Y, también, sobre el valor de la vida”.

Delia, “una comedia existencialista, pero ligera”, se anuncia en el programa. Y habrá que esforzarse un poco para encontrarle puntos en común con la dramaturgia de Camus, Anouilh y Sartre, referentes de esa corriente filosófica y literaria europea. “El infierno son los otros”, decía la obra existencialista A puerta cerrada, del compañero de Simone de Beauvoir. Pero es indiscutible que Delia Ogando, la protagonista de la obra, está cautiva de las miradas ajenas y quiere alcanzar una libertad de la que carece, como ocurría con los personajes de aquellos autores clásicos y renombrados de mediados del siglo veinte.

La comedia comienza con Delia interpelada e interpretada en simultáneo por ¡cuatro! psicoanalistas animados por los ductiles actores del equipo que luego se pondrán en la piel de otros personajes. Ella tiene problemas intestinales, algo se la ha quedado atrapado en el laberinto de su sistema digestivo/personalidad y los terapeutas pueden ser una salida. Tanto en ese momento, como en el resto de la obra, nos encontramos con un texto sencillo, accesible, dinámico, risueño, que en su aparente tono epidérmico no renuncia a retratar la complejidad del alma humana. Pero, ¿quién es Delia? Ser periférico de su propia vida, se trata de una mujer que en la función a la que asistimos encarnó con naturalidad y compromiso Leticia Siciliani, hija obediente de treinta y pico, hermana del medio de cuatro, una oficinista gris y aburrida de conducta irreprochable, reprimida y soñadora que cumple con lo que se espera de ella al seguir los mandatos impuestos por los padres, el trabajo, la sociedad. La asociación con Patito Feo y Bety La Fea es inmediata. A partir de este viernes 31 ese papel lo desempeñará la actriz Julieta Cayetina.

La risa, remedio infalible, decía al pie de página la Revista Selecciones del Readers Digest, y así funciona esta historia de 70 minutos en la que se encadenan distintas peripecias de la rutinaria cotidianeidad deliana. La relación con la cleptómana Olga (Karina Hernández) y con la fanática religiosa (Luciana Lifchitz), sus colegas de oficina, un dúo que brilla en el contrapunto de los diálogos y en el juego propuesto por el antagonismo de sus corporalidades; el disparatado festejo del cumpleaños de la madre viuda y delirante (excelente Andrés Passeri), quien no para de confrontar a Delia con sus asignaturas pendientes, sobre todo en el amor, materia en la que la protagonista forma (¿forma?) dupla con el versátil Julian Infantino, el ser amado.

El dispositivo de luces respalda la propuesta al construir el hilo de la narración escénica en la que se arman y desarman con agilidad cinco espacios distintos en los que se despliegan los episodios mencionados de la vida presente de la protagonista y en donde aparecen además un padre fantasma, una hermana sexy, un cadete.

Al armarse un mundo que elude el amor y buena parte de la realidad, la antiheroína Delia se ha convertido en una víctima solitaria. Sin embargo, cosas inesperadas ocurren, ella toma las riendas de su vida y cambia, todo cambia.



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Delia

Escrito por Laura Haimovichi

Periodista y escritora.
Fue editora de Espectáculos del diario Clarín y jefa de redacción de la Revista Genios.
Es autora de los libros Broderí, De par en par, Agua en la luna, El legado de Aarón y Laetitia.
Escribió reseñas de teatro para el blog Todo Teatro.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.

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