Reseña

Una locura sin titubeo.

El Casamiento es la segunda obra de teatro de Witold Gombrowickz. El propio Gombrowickz calificó esta obra inspirada en Shakespeare y especialmente en Hamlet.

El casamiento

de W. Gombrowicz

por Lujan Bournot

El casamiento

El Casamiento es el sueño de Enrique, soldado polaco en el ejército francés durante la Segunda Guerra Mundial. Enrique ve en sus sueños su propio país destruido, su familia y novia degradados. Para vengar la derrota de los suyos, eleva a su padre a la dignidad real. Esto le permitirá a Enrique convertirse en príncipe y casarse con su novia devolviéndole a cada uno su honor perdido. Sin embargo, influenciado por borrachos e intoxicado por su propio poder, Enrique traicionará a su propio padre (Rey), usurpará su trono y se convertirá en dictador absoluto de su universo sin Dios de la iglesia interhumana. Él se conferirá a si mismo al sacramento del matrimonio, pero finalmente renunciará ante el horror de sus propios actos.

Una locura sin titubeo.

Eso es lo que provoca Gombrowickz con sus escritos, tanto novelas como obras de teatro, incita el quiebre de toda razón y linealidad, obteniendo un texto que hoy aún resulta jugoso, innovador, teatral y muy tentador de plasmarlo en un escenario.

Pero ojo, solo una percepción absoluta y totalmente creativa podrá hacer de Gombrowickz una obra de arte y no algo considerablemente fastidioso. Y en esta ocasión, Cintia Miraglia, se lleva todos los laureles.


El casamiento

El Casamiento que se presenta en el teatro El Extranjero no titubea: se lanza al escenario con una precisión única, con el fin de elevarnos, de volarnos la cabeza y lo logra plácidamente. La escenografía de José Escobar es escasa e inteligente. Pues cada cosa transformará el espacio en uno nuevo, haciéndolo original y atractivo: gran logro. El vestuario, fresco y a la vez completamente oscuro es otro punto a destacar. La música en vivo, las luces; todo, decididamente todo esta calculado milimétricamente para ensamblarse a la perfección.

Las actuaciones son dignas de destacar. Cada una de ellas cuidadas y excelentemente dirigidas por Cintia Miraglia. Todos defienden el papel que se les asignó con un entusiasmo y autenticidad que valen la pena ver. Y lo mejor; lo defienden jugando, atropellando al público, incitándolo una y otra vez. Podría destacar a Mariano Bassi, quien en su dificultoso rol de relator, pisa cada palabra frenéticamente, ahuyenta, ataca, abraza, marea y hace bailar al público una y otra vez.

Si no quieren aburrirse, y quieren ver a Gombrowickz en cuerpo y alma; no se pierdan El Casamiento.

Escrito por Lujan Bournot


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