Reseña

Una reseña de la obra: En el columpio

Los deseos de libertad se mecen al calor de un amor oculto.

En el Columpio

de Micaela Fariña

por Sebastian Kargdorian

En el Columpio

Un columpio. Dos hamacas se mecen solas y a destiempo rodeadas de un sinfín negro, anunciando una historia marcada por las ausencias pasadas y por venir.

La obra se sitúa en un pueblo llamado Berreta que se encuentra alejado de todo y todos, donde viven Marita, su hermano Rubén y una joven llamada Nelly. Ríen y juegan casi inocentemente en el columpio, en una escena bordeada por la tragedia de una muerte, la de "Paco", y de cuyo velorio intentan escapar. Sus conversaciones, en principio un anecdotario pueblerino, dejan entrever también sus desventuras amorosas y el miedo subyacente a la soledad permanente.


En el Columpio


En su afán por ser libre y huir de este pueblo árido, Nelly confrontará con sus amigos Marita y Rubén. Un pueblo que acechado constantemente por la muerte, la vejez y el tedio es una sutil metáfora sobre la propia intimidad, esa prisión emocional llamada Zona de Confort.
Con simples trazos de tiza en la escenografía y en el propio escenario se demarcan espacios simbólicos y geográficos diferentes, un recurso brillantemente ejecutado que permite al espectador observar dos o incluso tres planos de acción en simultáneo y aumentando de esta manera el dinamismo de la propuesta. El inmenso columpio, colocado en posición central, es también el único espacio donde los tres personajes pueden coexistir, cobrando así una relevancia adicional. Y es allí, mientras se mece, donde Nelly mira el cielo con los ojos inundados de alegría.

Micaela Fariña, dramaturga y directora, nos brinda un relato sensible, intimista y teñido de melancolía sobre estos tres personajes tan distintos y con deseos tan dispares. Personajes que a su vez son excelentemente interpretados por Catalina Collardin, Gaston Figueira y Viviana Ghizzoni y que invitan al público a reflexionar sobre cómo el amor puede ser una puerta abierta hacia la libertad.

Escrito por Sebastian Kargdorian


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