Reseña

Una reseña de la obra Gangster

De cuando los tiros son de salva y apuntan al humor

Gángster

de Daniel Dalmaroni

por Sebastian Kargdorian

Gángster

Un piso cuadriculado rojo y blanco. Una mesa ratona. Un sillón. Un radio tocadiscos de madera. Un cuadro familiar, en blanco y negro, ocupando un lugar central en la pared principal. Suena de fondo una canción en italiano. El vestuario, la música, la escenografía e incluso los diálogos nos logran ubicar en la década del ´60, en Barracas, en una casa de clase media acomodada.

Sin duda alguna esta obra es una rara avis en el mundo del teatro que podríamos definir como “Comedia policial de época”, una de las pocas que de tanto en tanto aparecen en la cartelera de Buenos Aires. Daniel Dalmaroni nos introduce en la historia de una mujer que descubre que su marido, con quien está casada desde hace 20 años, es un mafioso a sueldo. Un gángster.


Gángster

Con ese disparador se desata una catarata de eventos rayanos con lo desopilante que, condimentados con suspenso y acción, mantienen entretenido al espectador durante los 60 minutos que dura la obra.

Como si la discusión matrimonial no fuera suficiente, entran en escena otros dos personajes, mafiosos como el marido, que entre risas y gritos tensionarán aún más esta historia para llevarla a lugares tan inesperados como imprevisibles al compás del infaltable Domenico Modugno .

Los conceptos de lealtad, familia y honestidad son atravesados por la necesidad de vendetta, poniendo en jaque a estos cuatro personajes tan bien caracterizados como interpretados.

A pesar de ser una comedia sana, inocente y sin chabacanerías, en GANGSTER abundan las armas y los tiroteos. Las balas de salva apuntan directamente al humor… y dan en el blanco.

Escrito por Sebastian Kargdorian


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.


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