Reseña

Una reseña de la obra HIMALAYA de Juan Seré

La difícil aventura de escalar una montaña y morir de risa en la cima

HIMALAYA

de Juan Seré

por Sebastian Kargdorian

HIMALAYA

Difícilmente una obra de teatro consiga generar vértigo en el espectador. Tristeza, alegría, angustia e intriga son las emociones que usualmente se ponen de manifiesto. Pero rara vez el vértigo.

Himalaya es la clara excepción.

La historia comienza cuando un grupo de expedicionistas profesionales, ya en la base del Himalaya, emprenden la aventura arriesgada de hacer cima en Manaslu, una de las montañas más altas de dicha cordillera. En simultáneo, un grupo de tres sherpas (pobladores de las regiones montañosas de Nepal) serán los encargados de asegurar el camino y tirar las líneas necesarias para que los alpinistas cumplan con su objetivo.

Pero Manaslu, montaña y espíritu a la vez, tendrá otros planes en mente. Y torcerá absolutamente todo de la forma más inesperada.


HIMALAYA

A pesar del espacio limitado, el director y dramaturgo Juan Seré consigue generar una sensación de altura y profundidad que son indispensables para narrar esta historia. El espectador se adentra en la montaña desde el primer momento. Junto con los personajes logra vivenciar la escalada, congelarse con la nieve imaginaria y convertirse en presa del vértigo.

La línea argumentativa, aunque parezca sencilla en un primer momento, comenzará a enredarse hasta el punto del absurdo y desembocará en un final completamente inesperado y trágico. Un final literalmente explosivo.

Por momentos una comedia romántica y por momentos una sitcom norteamericana con interludio musical, Himalaya pone al espectador ya no frente a una obra de teatro sino a una comedia ágil, dinámica y entretenida de espíritu televisivo. Doce personajes en escena, con la gola en voz constantemente, arrastrarán al espectador en esta aventura de montaña para empujarlo al abismo desde la cima de Manaslu a más de 8.100 metros de altura sobre el nivel del mar. Caerá, sí, pero con una sonrisa dibujada en el rostro.

Escrito por Sebastian Kargdorian


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.


Descargá nuestra APP>