Crónica









EL MACHITO QUE TODES LLEVAMOS DENTRO

Doble o nada de Sabina Berman por Yako

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Doble o nada. Verticalidad vs. horizontalidad, personalismo vs. pluralismo


Entonces tengo que escribir sobre “doble o nada”. Una obra que me encantó, sí. Pero que también me genera una enorme complejidad el escribir sobre ella. Siempre resulta más fácil escribir sobre una obra con una trama argumental… plana - por decirlo así -. Uno no tiene que pensar demasiado, los dedos suelen moverse automática y acompasadamente hasta llegar a la carilla y media y listo. Punto final. Pero cuando uno se encuentra con una obra así señores (del plural inclusivo, les señores), es otra cosa. Ya se trata de no pasarse de vivo y no resbalar, porque si no se presta atención resulta muy fácil patinar y caer al barranco (No me refiero a Dora que más que estar abajo está allá, bien arriba). Muchos niveles de lecturas, todas tramas disparadoras y una y otra y otra vuelta de tuerca más al estilo de Henry James que obligan a uno a agarrarse bien de la butaca para no perder el equilibrio.

Testosterona. Este es el nombre de la pieza original escrita por la escritora mexicana Sabina Berman y resume bastante bien lo que se podría entender como el núcleo de la trama. El genio absoluto de Miguel Ángel Solá personifica al director de un diario que se ve obligado a dejar su puesto y a elegir a su sucesor que saldrá de entre sus dos subdirectores: Beteta, un hombre de la vieja escuela, que cree en la mano dura y en el temor de sus súbditos como motor del rendimiento y Micky, una mujer joven, que apenas pasa los treinta y entiende el trabajo como un ámbito colaborativo donde el progreso se da tomando el mejor aporte de cada uno sin importar de donde provenga. Verticalidad vs. horizontalidad, personalismo vs. pluralismo. El director le dice a Micky que, si bien él se inclina por ella, el directorio - hombres, viejos y presumiblemente blancos - se inclinan por la metodología old fashioned del siempre dispuesto Beteta. Aquí parece llegar al disparador ¿Qué es lo que necesita esta mujer para conseguir ese tan codiciado puesto?

Doble o nada. Quiso la casualidad que la misma semana que ví esta obra revisité vía streaming - por corta - una película que antes fue obra: El Método. Aquella película y esta obra plantean - con sus singularidades - un pregunta fundamental, hasta diría basal, de éste revival neoliberalista que estamos viviendo en la actualidad. ¿Qué es capaz de hacer una persona por conseguir/mantener un puesto de trabajo? Otra película: Le Couperet, Costa-Gavras 2005. Un hombre despedido que luego de tres años sin conseguir trabajo, desahuciado, y frente a la apertura de un nuevo puesto, decide matar, literalmente, al resto de los aplicantes. ¿Qué hemos hecho como sociedad que permitimos la emergencia de estas nuevas élites que no miden costos a la hora de obtener réditos? ¿Qué hemos hecho para merecer estos líderes que disfrutan humillándonos, viéndonos pelear unos con otros, destrozándonos como si fuéramos gladiadores en la arena del Coliseo y ellos Césares o tribunos? Determinismo genético. Las dos pautas de lectura anteriores por sí mismas resultan interesantes pero he aquí una más que las atraviesa transversalmente y las une con hilo de sutura: Micky es mujer y eso en un mundo de hombres, diseñado por hombres y para hombres - según dice el director - raya el pecado. Él manda a ella a comprar su regalo de aniversario, le confiesa que sus hijas le resultan jeroglíficos y que es su mujer quien se encargó de cuidarlas. ¿Por qué no hay mujeres ocupando los altos rangos? Bueno, en principio porque no tienen otra mujer que se encargue de las tareas de la casa, pero sobretodo de cursar embarazos y tener hijos - contesta ella -. Es ella, son ellas, quienes en muchos casos deben debatirse entre la maternidad o crecer profesionalmente. Mientras que en el mejor de los casos a una mujer todo el proceso le consume algo más de un año - acumulando licencias - a un hombre le toma lo que tarda en eyacular. Frente a este tema ¿vale la pena volver a formular esta pregunta o hablar de determinismo genético?

Desde el inicio de la obra me pregunto qué estará pensando L. la veo y la percibo ultra concentrada. Puedo imaginarla en el lugar de Paula Cancio. Por los trabajos que desempeña, pero sobretodo por su forma de ser y de llevarlos a cabo, intuyo que si no vivió una situación así en persona, al menos tiene que haberle pasado de cerca. Pienso que su experiencia seguramente enriquezca mi mirada y enriquezca esta crónica. En la medida que la obra avanza y se complejiza fantaseo más y más con el comentario punzante, filoso y preciso de una mujer en quien tengo depositada una alta estima, pero sobre todo una profunda admiración. ¿Qué si recibí esa devolución? No lo sé. A veces pienso que lo único que sé, es que todos los días aprendo un poco más.

Hasta luego!



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Doble o nada

Escrito por Yako

Aguafuertes Teatrales por Yako

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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.

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