Crónica


El cuento de los engañados y los engañadores

Preferiría no saberlo de Fabián Saad por Yako

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En Timbre4 los viernes a las 23:30 se presenta una obra cuya trama, relacionada en parte con el drama y en parte con la comedia de enredos, funciona como mecanismo para contar una historia liviana sobre engaños múltiples que termina ofreciendo al espectador un plan interesante para iniciar el fin de semana.


AAAAAAAAAAAAA!!! Es lo único que llego a escuchar, un remanente del grito de L. que me saca ya algo menos de una cuadra de distancia. Avanzamos por la bicisenda de Treinta y Tres Orientales, bajo un cielo encapotado y amenazante cuya lluvia se descargará recién hoy, cuatro días después. Venimos de Timbre 4 donde vimos Preferiría no saberlo. Mientras que la velocidad en el pedaleo es consecuencia de dos cosas – el cielo amenazante y la alegría que le da a L. volver a bicicletear después de tantos meses –, el grito es consecuencia de una sola: la obra. Porque, en realidad, ese alarido del que yo sólo escuché la última letra era parte de la respuesta a la pregunta sobre qué le había parecido la obra. Entonces su respuesta fue: POCHOCLERAAAAAAAAA!!! Pienso que quizá la mal acostumbré. Sabiendo que para ella el anclaje con la realidad social es fundamental para disfrutar cualquier variante artística, me esforcé en llevarla siempre a obras que la satisficieran. La ciencia ficción y en gran medida las comedias y los dramas livianos quedaron casi siempre relegados. Así que, en realidad, no esperaba otra respuesta de su parte. Preferiría no saberlo es una comedia dramática estructurada a la forma de una comedia de enredos y, si bien hay un notorio esfuerzo por parte de todas las partes implicadas de dotar a esta obra con algo de profundidad, no estoy muy seguro de que finalmente se logre.

A lo largo de la obra se entrecruzan un abanico entero de engañados y engañadas, de engañadores y engañadoras, que charlan los unos con los otros sin saber, en última instancia, quién es verdaderamente aquel a quien tienen enfrente. Para ser más exactos los personajes son cinco: dos parejas amigas y la mucama de una de las dos parejas. El lugar donde se desenvuelven los hechos: el cumpleaños de uno de ellos. Cada escena va a ser una charla confidencial entre cada uno de los personajes donde se revelará algún secreto que los une a ambos. Así, todos los personajes estarán unidos por una trama indisoluble de engaños que se irán exponiendo uno a uno frente al espectador con el riesgo de que – dado que todos los engaños son de la misma naturaleza – uno de ellos salga a la luz y desenmascare al resto. Lo curioso de la obra estará dado no por una trama apenas algo heterodoxa, sino por el personaje de la mucama. Más allá de un papel mayor o menor en este esquema de ocultamientos y mentiras, su rol a veces periférico y a veces central, es el que impulsa a esta obra por sobre otras del mismo género. Lejos de la brillante caracterización poética que hacen Cuarón y Aparicio sobre la mucama de familia pudiente en la también brillante película Roma, acá hay otra interesante caracterización aunque mucho más rústica, no en el sentido de la palabra que podría asociarse con algo pobre o falto de interés, sino en el sentido de algo áspero, que molesta y lastima. Un personaje entrometido, pero a la vez abierto y generoso en sus sensaciones y sentimientos. Capaz de proteger y extorsionar. De mentir y ocultar. De hacernos reír y hacernos llorar, resignada y esperanzada en partes iguales. Es definitivamente un personaje que aporta un plus a la obra entornando una puerta que la introducirá, al menos de manera superficial, al mundo de la crítica social y de cierta conciencia de clase, lo que de una u otra manera siempre se agradece. Allí estará la evolución improvisada en el calzado de la mucama que va sucediendo a la largo de la obra y que simboliza una suerte de empoderamiento por parte de aquella mujer (y de aquella clase) postergada, en la medida que ocupa un rol cada vez más relevante en una historia protagonizada por clasemedieros.s.


Así, en un mundo de engañados y engañadores, Preferiría no saberlo parece funcionar como una declaración de principios frente a un engranaje que nos sobrepasa y nos utiliza incluso a nuestro pesar. De la misma manera que Bartleby el escribiente – protagonista del cuento homónimo de Melville – se opone al funcionamiento regular de la oficina y del mundo, repitiendo una y otra vez "Preferiría no hacerlo" frente a las tareas asignadas, acá el título de la obra para funcionar como una forma de homenaje. Pero, ¿quién es el que lo dice? ¿Un personaje? ¿La humanidad toda harta de los engaños a los que nos fuimos sometiendo unos a otros? ¿El autor, justamente, como una declaración de principios frente a los espectadores? Estas son algunas de las pocas preguntas que nos deja esta obra liviana y divertida de a ratos cuyo horario y ubicación – pleno Boedo, rodeada de restaurantes y bodegones –, la hacen un buen plan de viernes a la noche.

Hasta luego!



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Preferiría no saberlo

Escrito por Yako

Aguafuertes Teatrales por Yako

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