Crónica


LO QUE NOS HACE (IN)HUMANOS

La Lección de Anatomía de Carlos Mathus por Yako

Mirá más sobre La Lección de Anatomía acá


¿Creíste en la caducidad como regla universal? ¿Te obsolescenciaron programadamente? ¿Te enseñaron que todo lo que sube baja, que lo que nace muere o que la leche después de algunas semanas se pudre? ¿O como decía Callejeros eso de que todo lo que empieza acaba al fin? Bueno, finalmente parece que no es tan así y que efectivamente sí hay algo que permanece eterno e inmutable. Lo esbozó Einstein hace algunas décadas: "Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo”. Podríamos agregar también la maldad - o el egoísmo -, pero si entendemos a ambos como consecuencias de la estupidez más que como formas en sí mismas, la frase brilla en su excelencia.

Trenta y seis temporadas ininterrumpidas fueron las que estuvo esta obra en cartel de cuarenta y siete que se cumplen desde su primer función. Uno de los sucesos culturales más importantes de nuestro país. Estrenada en 1972, esta obra ha girado por gran parte del Globo obteniendo éxitos rotundos allí donde se presentó. Sorprende que aún haya público para verla. Reformulo: no sorprende que aún haya público para verla, lo que sorprende es que la sala haya estado virtualmente vacía. Hablamos de una obra capital del teatro argentino por forma y por contenido. Una biblia y un manifiesto. Una obra tan profunda como tan pocas. Una obra que calza perfecto con esta época, pero que calzó perfecto con todas las demás desde su estreno hasta hoy.

Una obra íntima y universal. Una obra desnuda de todo artificio - incluida la ropa -, que busca desnudarnos a todos. Una obra tan imposible que es imposible que no se te clave en el cerebro como una cuña. La forma es el martillo y el fondo la cuña. Muchos actores hoy distinguidos, comenzaron su carrera trabajando acá: Carlín Calvo, Daniel Fanego, Gustavo Garzón, Esther Goris, Virginia Innocenti… la lista sigue. Pienso que Byung Chul Han debe - o debería - haber visto esta obra antes de escribir sus reflexiones en el brillante La Sociedad del Cansancio. Un libro que explica como ninguno los mecanismos mediante los cuales el orden social impuesto nos empuja cada vez más hacia límites inhumanos donde el estrés, el síndrome de burnout y los ansiolíticos son estrellas de rock. Parece ser que alguna vez el propio autor de esta pieza - Carlos Mathus - supo reconocer que el día que la sociedad evolucione ya no tendrá sentido esta obra. Sin embargo, para fortuna de los amantes del teatro en desmedro del resto de la humanidad, no sólo no evolucionamos sino que cada vez nos hundimos más y más en la tiranía del reloj, los minutos rentados y del yes, you can! - en términos del filósofo coreano - haciendo que esta obra se encuentre más en boga que nunca.


Más, mejor, más frecuentemente es en términos nietzscheanos como debe darse la lucha por el poder - o por la existencia -.Una lucha, por supuesto, perdida de antemano. Como le dice el padre a su hija: "Todos vinimos a este mundo para sufrir." Cuando la derrota es segura poco espacio hay para el disfrute. Incluso en la victoria la derrota reina. ¿Qué es el éxito en términos sociales sino una derrota pírrica? ¿Por qué me sentí culpable? ¿Por qué nunca pude hacer lo que quería? Se pregunta otro personaje. La paternidad juega acá un rol fundamental. Los padres son quienes aseguran una correcta transmisión de miedos y traumas, frustraciones, culpas e inseguridades encargándose de cercenar el alma de sus propios hijos y, de paso, tapar las debilidades propias. Allí está el padre que se pela la voz gritando a sus cuatro vientos lo increíble que es su hijo, pero cuando es interpelado por este no puede más que ponerse a llorar.

"No me sigan pidiendo que yo sigo dando", dice otro personaje y esto es fundamental. Acá, los personajes - nosotros mismos -, estamos compuestos de una polifonía de voces tan altas que tapan toda posibilidad de pensamiento interno. Estamos tan llenos de palabras ajenas que no escuchamos las propias y esto hace de la autoprotección una tarea imposible. Somos víctimas de la sociedad y parte constitutiva de ella en un mismo tiempo. Este texto que de manera magistral habla de violaciones, aborto, la educación, bullying, la necesidad del éxito a costa, la soledad, la alienación, la falta de atención, los padres, las parejas, los amigos y los jefes se encarga de decirnos que allí fuera no hay nada más que el vacío y que toda respuesta posible a nuestra insatisfacción crónica sólo puede venir de nuestra capacidad interior para dar y recibir amor tal como lo recibimos al final de la obra por parte de unos actores que bajan del escenario para interactuar ceremoniosamente con nosotros. Así, esta trascendente obra de claro corte existencialista, donde la desnudez es sólo una herramienta para desnudarse de prejuicios, desanda los pasos varias décadas para tomar la frase de Einstein y mostrarnos qué mecanismos tejimos para hacer de la idiotez humana algo tan perdurable.

Hasta luego!



Mirá más sobre La Lección de Anatomía acá

Leé otras noticias, reseñas y crónicas acá


La Lección de Anatomía

Escrito por Yako

Aguafuertes Teatrales por Yako

Muchas gracias por seguirme.
Todas las semanas nuevas crónicas relacionadas a la oferta teatral porteña.
Espero que disfrutes tanto el teatro como yo.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.

Esta Nota fué leida 398 veces.

Publicitá en deTeatro.com.ar