Reseña

Una reseña de la obra La Fundación

Una obra escrita y dirigida por Susana Torres Molina

La Fundación

de Susana Torres Molina

por Johanna Merschon

La Fundación

En una oficina una joven pareja en una entrevista. Sobre el escritorio: papeles, formularios, requisitos, solicitudes, carpetas. Ellos quieren ser padres. Del otro lado los recibe Marta (Estela Garelli), empleada de La Fundación, una entidad que entrega bebes y niños ilegalmente en los años 70.
El lema institucional: brindar un hogar a criaturas inocentes que llegaron al mundo para salvarlos del “mal camino” y asegurarles una educación civilizada con los principios de la fe cristiana. Ellos se encargan de supervisar que las familias puedan asegurar el cumplimiento de estas condiciones junto a la cláusula fundamental, lema de aquella oscura y siniestra época: absoluto silencio.

Es en este clima en donde transcurre la acción, que mantiene al espectador atento, inquieto e interesado durante todo el tiempo, con brillantes actuaciones. Se despliegan en estas circunstancias, las internas del matrimonio. Él (Emiliano Díaz), de familia de militares, es quien consiguió el contacto del lugar. Ella (Florencia Naftulewicz), aspirante a futura madre, quien desde un inicio huele que los requerimientos a cumplir le resultan poco usuales, comienza a hacer preguntas que inquietan a su marido y demuestran sus diferencias. Cobra cuerpo el maltrato de él hacia ella al inicio más sutil y desde comentarios, luego de una manera más profunda, tratando de persuadirla y convencerla para que abandone su actitud “curiosa” y entienda que esta es la gran oportunidad de ser padres. Ella comienza a darse cuenta en donde está parada y teme por el destino de Inés, amiga suya secuestrada ilegalmente y embarazada hace unos meses.


La Fundación

A medida que la trama avanza, se acrecientan las dudas de ella, su malestar, la manipulación de su marido quien se subordina decidido a recibir a un niño sin importarle su origen, demostrando su adhesión a estos principios ideológico-políticos. Cobra vigor el lazo de poder y perversión de las prácticas e ideologías del terrorismo de Estado, cuando entra en escena el abogado (Santiago Schefer), miembro de la Comisión Institucional.

Susana Torres Molina junto al elenco logran abordar y llevar a escena un tema fundamental en nuestra historia como país. La obra es una puesta en acto de la memoria y de temas siniestros que retornan porque de alguna manera, socialmente los seguimos tramitando, tanto a los crímenes de lesa humanidad como a sus consecuencias en el campo social.

Es una temática compleja tanto de ver como espectador como también de llevar a escena. Es destacable el excelente trabajo actoral y de dirección. Los actores juegan al máximo sus diferentes roles con absoluta valentía y compromiso, lo cual hace que del otro lado, uno se conmueva de principio a fin y salga del teatro haciéndose preguntas.

Muy Recomendable

Escrito por Johanna Merschon


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.


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