Reseña

Una reseña de La Inocencia de las Mariposas, un texto de Rolo Sosiuk y dirigida por Victor Cano Ayerra

“…Por favor no se olviden nunca la inocencia de las mariposas”… Esta increible puesta que se presenta en el teatro del artefacto los sábados a las 20 hs. resulta casi una enseñanza de vida. Una demostración vívida de lo imprescindible que resulta la memoria colectiva.

La inocencia de las Mariposas

de Rolo Sosiuk

por Marcos Koremblit

La inocencia de las Mariposas

La obra comienza con cinco personas sentadas alrededor de un banco que hace las veces de mesa con una mujer que los acompaña. Todos tristes, dolidos, abatidos. Hay dibujos infantiles desparramados en la mesa.

En otro rincón hay un hombre sentado frente a su escritorio que escribe cartas. Porta una kipá y la típica menorá, el candelabro judío de siete brazos. En el fondo aparecen imágenes de la guerra y cantan canciones en hebreo que acompaña el clima de tristeza y dolor que se presiente en ellos.

De a poco nos vamos enterando que son en realidad niños en un campo de concentración y la mujer que los acompaña es una maestra. Todos se quejan de las condiciones miserables del lugar.
La historia se basa en la maestra y psicopedagoga Friedl Dicker, quien cuido a cientos de niños en el campo de concentración de Terezin, antes de ser trasladados a Auschwitz.
Aparece luego un Capitán de la SS con una mujer de la cruz roja a quien hay que convencer de lo bien que están todos allí. El clima es de un dolor y agobio a veces irrespirable.
El hombre de la kipá le dice en un intercambio epistolar a la mujer “Canta, canta como si no pasara nada”.

Cada tanto aparece un tren en la imagen y los niños, (nos enteramos que rondan los 11 años), se entusiasman: “Volveré”?, preguntan, “donde está mi mama”? dice otro.
El hombre de la kipá dice: “van a volver”, “van a volver” reafirma, y finalmente pregunta resignado: “Van a volver?”. “Son mariposas encerradas en ese gueto” dice en relación a los niños. “Hoy no queda ninguna”. “Aletean contra el muro. Por favor no se olviden nunca la inocencia de las mariposas”, concluye.


La inocencia de las Mariposas

Luego de concluida la obra se presentó Eugenia Unger, mujer de 91 años sobreviviente del holocausto cuando tenía tan solo 14, hace 77. Con el horror grabado en su brazo, llevada 10 veces a la cámara de gas su testimonio resultó conmovedor. “Nunca se olviden lo que yo no puedo olvidar “dijo. “Tengo conmigo una mochila, mi familia desaparecida en Auschwitz”. “El hombre dió vuelta su cabeza para no ver el humo saliendo de las chimeneas” agregó. “Donde estaba todo el mundo?”. “Donde estaba Dios en esos momentos?”. “Saben lo que significa la palabra libertad? No hay plata que pueda pagarla”. “No se acostumbren a tenerla” dijo finalmente; “comprométanse a defenderla” agregó. Y en la sala todos nos sentimos tristes y dolidos por darnos cuenta por un breve instante, que esa sabia mujer nos estaba enseñando que nuestras peleas cotidianas resultan nimiedades, peleas mezquinas.

“Que sean libres todos los pueblos” terminó su relato esta hermosa mujer. Y todos nos fuimos del teatro “…más gastados y más sabios, más viejos y sinceros…” como dijo el poeta.

Excelentes las actuaciones de Marisa Provenzano, Rolo Sosiuk, Matias Acosta, Natalia Laphitz, Lucas Martinez Foresi, Leandro Sandonato, Claudia Pellegrino e Ivan Skamarda. Los músicos en escena con obras especialmente compuestas para la obra acompañan el tono dramático de la misma de manera adecuada. Son Constanza Ibarra, Matias Borinelli y Natalia Calza.

Gracias Rolo Sosiuk, Victor Ayerra y todo el elenco y equipo de La inocencia de las mariposas, por llevarnos a compartir este viaje que nos ha conmovido tanto, y nos permitió crecer por un instante.

Escrito por Marcos Koremblit


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.


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