Reseña

La sagradita de Selva Palomino por Natalia De Elia

La sagradita, una obra escrita por Selva Palomino y dirigida por Gilda Bona.

La dirección logra sacar provecho de las capacidades individuales de cada uno de sus actores, Raquel Albéniz, Emiliano Díaz, María Forni, Germán Rodríguez, Fernando Sansiveri componen personajes muy bien logrados, de esos que da gusto mirar.

La sagradita

Salta, provincia Argentina, años 50. La acción comienza en el momento en que Elena decide dejar la casa materna para irse con su amor. Una casa tradicional, comandada por una madre, Adela, poseedora de una fortuna de cantidad incierta pero con la certeza de que fue conseguida en los salones de juego. Furiosa antiperonista que desprecia la clase trabajadora, cuidadora de las formas y el status, tiene que soportar la vergüenza de que su hija la deje por irse atrás de un hombre vividor y sin estar casada, algo impensado para la época y menos en cierta clase social.

Adela no puede soportar el qué dirán y no podrá perdonar a su hija, ni siquiera cuando más la necesite. Como si fuera poco, Elena simpatiza con la figura de Eva Perón y, en el transcurso de la obra, descubriremos lo mucho que anhela conocerla. Pero Elena se va, no se escapa. Se despide de su madre y sale sin mirar atrás. Junto con su pareja, Mariano, recorren varias provincias siguiendo las fallidas oportunidades de negocios.


La sagradita

Se vuelven nómades, no logran establecerse, viven de hotel en hotel... y en esas estadías conocen a Paquito y a Darbon, dos artistas de circo. Paquito es un gran admirador de Eva y, según él, amigo también. Esta relación de Paquito con Evita es la que despierta el interés de Elena hacia su persona y, a la vez, los celos y desprecio de Mariano.

La trama avanza y una cosa los une a todos. Están atravesados por la figura histórica de Eva Perón. Mientras crece la relación de Elena y Paquito, ella más se ira alejando de Mariano ya que sus promesas de dicha y bienestar nunca llegan. Conforme avanza la enfermedad de Evita, también avanzan los conflictos, las urgencias y será la muerte un punto de inflexión y de decisión. Consciente o inconsciente. Peronistas y antiperonistas: una división que fue más allá de la política y de las generaciones.

Una felicitación aparte para Jennifer Sankovic que, con su vestuario tan acertado para cada personaje, completan la pintura de esta pieza.

La Sagradita se presenta los jueves a las 20.30 hs. En El camarín de las musas.

Escrito por Natalia De Elia


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.



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