Reseña

La Sombria Linea de Joseph Conrad por Lujan Bournot

La Sombría Línea es mágica.

Con un cuarteto de actores que trabajan al ritmo de un perfecto reloj y una energía que desborda el escenario, esta pieza teatral, refleja que Genes Radawski no se conforma con poco y que posee una creatividad admirable.

"…Hay un momento en la vida en que nuestros cansados ojos marcados por el trabajo, por las decepciones, por el amor, siguen buscando inquietos, buscando ansiosamente algo de la vida que, mientras esperamos, se ha ido ya; que se ha ido, sin ser visto, en un susurro, junto con la juventud, con la fuerza, con la fantasía de las ilusiones…" Así, entre otras líneas definía Joseph Conrad el paso de la juventud a la madurez, a la cual le dedicó su libro “La línea de Sombra”, que fue adaptada y transformada en pieza teatral de la mano de Alejandro Genes Radawski en Argentina, 103 años después aproximadamente.

La trama es simple: el protagonista de esta historia decide abandonar su puesto como segundo de a bordo en un barco mercante para volver a sus orígenes, soltar ataduras y ser “libre” (el sueño de todo adulto que sigue vigente unos cien años después de la publicación de Conrad). Siguiendo esta línea; se cruza con una tentación a su alma: ser capitán en un barco de primera clase. Sin dudar mucho y envuelto en esas maravillosas pero dudosas oportunidades que suelen aparecer en la vida; acepta el reto sin titubear. Ya en altamar, el juego comienza y se hallara con un paisaje nefasto, desolador y confuso: una insuficiente tripulación y una demencia tras la otra. Mr. Burns, segundo a bordo, Ransome, cocinero y Grambril, el timonel; serán su dotación. Padecimientos, hechicerías, sentimientos de amor, engaños y delirios harán que este capitán pierda por momentos su juicio.


Trece son los personajes que interpretan estos cuatro actores, donde es imposible distraerse un segundo, ya que en un segundo pasa absolutamente de todo. Escenografía, iluminación, maquillaje, proyecciones animadas; hacen de esta puesta algo sublime. Y un dato muy atractivo: los actores manejan un acento particular detectivesco que me transportó a las grandes épocas del Súper Agente 86; parodiando películas y series de espías del estilo “James Bond”. A esta propuesta sin vacilación afirmo; no le falta nada.

El reto de los actores: concentración, rapidez, astucia y lo más dificultoso: una acotada posibilidad de movimiento. Pues claro, si todo sucede dentro de un barco; que así sea en el escenario. Las actuaciones son excelentes. Con Juan Ascaño al mando de esta historia (Conrad) quien no abandona escena nunca; hace un maravilloso juego de actor/relator que asienta a la platea mientras trabaja al compás de las entradas y salidas de los personajes que van describiendo esta “desventura”. Canario Falcón (Mrs. Burns) quien posee una gran y envidiable destreza corporal, logra que el espectador ría con solo aparecer en escena. Marcos Díaz (Ransome) divertido, singular y quien más cambios de vestuario tiene a su cargo se despliega con una prolijidad admirable e Ignacio de Olivo (Grambril) quien aporta un gran carisma, compromiso y elocuencia a la hora de sus apariciones.

Esta recomendable puesta se presenta todos los viernes en el teatro No Avestruz, Humboldt 1857, 22.30 hs.

Escrito por Lujan Bournot


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.



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