Reseña

Entre ensoñaciones, realidades y (quizá) imaginación

URDIMBRE: Conjunto de hilos colocados en paralelo y a lo largo en el telar para pasar por ellos la trama y formar un tejido

La Urdimbre y la trama

de Mónica Maffía

por Erica La Fosso

La Urdimbre y la trama

A partir de esta definición podríamos establecer un sinfín de alegorías, refiriéndose cada una de ellas a la vida misma. Es un poco lo que esta obra nos despierta (proponiéndoselo o no) al intentar transmitirnos su propia construcción; pero también, lo que nosotros como espectadores captamos a partir de nuestras subjetividades.

En una atmósfera íntima y de confianza, nos terminamos perdiendo en el tiempo y en el espacio, mientras acompañamos a Aracné en su búsqueda de conquistar sueños. Oriunda de la Cordillera, se encuentra lejos (en Grecia) y por circunstancias que la exceden, también varada. Transita su “realidad” actual añorando vivencias pasadas, recordando anécdotas, pero también sintiéndose amenazada por esa vieja que ella siente que la persigue.

Entre tanto, aparecen desafíos con los mismos dioses, los cuales enfrenta con valentía y determinación, aunque termine sintiéndose subyugada por tanto poder. Entre ensoñaciones, realidades y (quizá) imaginación, Aracné nos va mostrando su alma, nos regala un hilo de su telar, para que nosotros podamos contactar con nuestro tejido y dilucidar las tramas que a veces nos ocultamos a nosotros mismos.

Asimismo, no deja de ser una declaración de intenciones, que cada uno interpreta mezclándolas con variables propias. Hay reclamos, furia, impotencia, frustración, las emociones emergen y quedan flotando en el aire, la sensibilidad toma protagonismo y se apodera de un ambiente que nos envuelve a todos.


La Urdimbre y la trama

Se perciben simbologías en cada rincón. La diversidad de los colores de la lana, la textura…”el poncho pide a gritos que no se industrialice”…eso…lo diverso, lo original, lo singular, lo autóctono. Volver a las tradiciones en medio de la globalidad, que deja las historias con poca sustancia, en un terreno líquido, efímero, y lleno de clones mal copiados. La lana, ¿las ovejas? ¿Cómo nos comportamos como sociedad? ¿Cuál es el hilo que aportamos en esta trama que entre todos tejemos? ¿Somos conscientes de esa materia prima que aportamos en la construcción de la cual luego nos quejamos? Las redes tejedoras pueden ser muy poderosas, y cada pequeño aporte individual constituye un todo que nos representa y determina. Podemos construir algo inmenso, siguiendo nuestro impulso creador, fluyendo, desarrollando lo que viene con nosotros, y con la necesidad de ser lo que uno es.

“No le tengo miedo”, gritó en un momento Aracné. ¿A qué se refería exactamente? ¿No tiene miedo de no alinearse, de no dejarse seducir por las “facilidades” de un sistema que “provee” y gobierna? ¿Somos capaces de normalizar aberraciones, las cuales son traídas a través de mitos?

¿Cuál es el precio a pagar por mantenernos fieles a nosotros mismos? Si no pertenecemos a un contexto enfermo, ¿estamos obligados a vivir en un mundo paralelo? ¿Parecemos locos? ¿Nos creamos una fantasía para habitar? ¿Cabalgamos entre lo fantástico y lo real? He aquí un verdadero desafío, y esta es una de las dudas existenciales que Aracné nos desliza con la historia de su vida.
La esencia de esta obra es poderosa, nos invita a replantearnos muchos aspectos de nuestro transcurrir cotidiano y vital, nos da un revés a nuestra conciencia crítica como seres sociales, y desde mi punto de vista, no puede estar mejor ejecutada. Con dramaturgia y dirección de la reconocida Mónica Maffía, y una actriz, Thaís Cavero, que se encuentra a su altura, no se puede dejar de ir a verla, sobre todo en esta época tan convulsa y llena de abusos que estamos viviendo.

Escrito por Erica La Fosso


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