Reseña

Construir para romper

Los personajes saben ser tiernos y generar risa por momentos, y en otros dejarte mudo de impotencia por lo reales; por que tipos como Dante y Pedro hay miles, y eso enferma.

Padre Pedro

de José Ignacio Serralunga

por Juan Ignacio De Leonardi

Padre Pedro

La obra nos muestra la relación entre Pedro el cura de una iglesia y Dante, el monaguillo que lo ayuda en la misma. En principio tenemos un vistazo de una relación cercana, amistosa y de respeto, ambos personajes son simpáticos e intentan ayudarse; luego vemos que no todo es tan alegre. Dante golpea a su mujer, Pedro lo sabe; a Pedro lo echaron de un pueblo por hechos que iremos descubriendo, y aun así Dante le brinda amistad y contención. De a poco estos personajes van mostrando sus realidades, oscuras, desgarradoras, monstruosas; y a la vez mostrándose como realmente son mediante una pelea hipnotizante, donde el poder va cambiando de manos de un momento a otro.

Se construye para romper, se construye una hermosa amistad para mostrar una brutal batalla; se construye un ambiente de paz e iluminación para mostrar las oscuridades mas profundas. El espacio es un cuadrilátero de box, los pilares del mismo son velas como las que se pueden ver en cualquier iglesia o santería, inunda el espacio olor a incienso, también como cualquier santería o iglesia. El interior del cuadrilátero, el templo, las esquinas de cada boxeador, el confesionario. Una excelente elección escenográfica de Javier Parada nos ambienta y nos sirve de resumen de todo lo que va a acontecer en esta obra. Y es que boxean -Dante y Pedro están en un combate- pero con palabras (y una que otra mano se escapa de vez en cuando); un combate que busca revelar la verdad, esa que todos saben, pero nadie se atreve a admitir.


Padre Pedro

Los personajes saben ser tiernos y generar risa por momentos, y en otros dejarte mudo de impotencia por lo reales; por que tipos como Dante y Pedro hay miles, y eso enferma. Jorge Fernández Román y Ricardo Torre componen exquisitamente estos personajes, tan reales, tan humanos. Los vemos ser monstruos, pero también sufrir por sus acciones, por sus elecciones y por sus vidas. De esta manera, a pesar de rechazar sus acciones, entendés por qué estos tipos hacen lo que hacen, entendés qué es lo que les sale, lo que viene de adentro y no pueden controlar, y les duele. Aplaudo también la dirección de Matías Gómez, que nos regala esta danza sutil de boxeadores en sotana, en constante movimiento, con altos y bajos constantes y atrapantes, de los cuales (como espectador) no podés salir ileso. Seguro por dentro algún golpe te llevás.

Escrito por Juan Ignacio De Leonardi


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.


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