Reseña


Enredados

Querido San Antonio de Patricia Suárez por Laura Haimovichi

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Ambientada en una iglesia de la Italia de 1920, la obra dirigida por Julia Blanco trata sobre los ruegos de los mortales para encontrar o reencontrar al amor secular. Y lo hace en tono de comedia.


El taumaturgo.

Para la grey cristiana, Antonio es el señor de los milagros. No El Señor, Jesús, la Trinidad sino, en un escalón jerárquico inferior de ese olimpo religioso, el santo de los prodigios más prodigiosos en torno al amor secular y los objetos y sujetos perdidos.

En la escena contemporánea nacional (y popular), Patricia Suárez es la generosa autora -dramaturga, pero también cuentista, escritora para niños, periodista y etcéteras varios- que eligió a Antonio como leimotiv para escribir esta comedia de enredos en la que un hombre y tres mujeres anhelan el amor y hacen lo posible para tenerlo prontito. O recuperarlo a través de los buenos oficios del santo venerado.

Querido San Antonio, entonces, es la pieza teatral en torno a los deseos de un cariño (y las frustraciones por su falta) de unos personajes que giran alrededor del patrono de Padua.

Bajo la diestra mano de Julia Blanco (directora en esta puesta y actriz en otras piezas varias) asistimos en la sala del teatro Corrientes Azul a una serie de equívocos disparatados. Esta vez no fue Mambrú sino Eliseo (Javier Kussrow) quien se fue a la guerra chiribín chiribín chinchín y es Pina (Natalia Gorini) la que no sé cuando vendrá.


La historia transcurre en 1920, en una iglesia de Pompeya, Italia, en los tiempos de la posguerra. Eliseo regresa del frente en busca de su esposa amada, pero se topa en el recinto del templo con una pícara soltera que vive muy cerca de su casa. Se trata de Filumena (muy destacada la interpretación de Carolina Pofcher), la antagonista de una muy religiosa y recatada Pina, con quien conversa en la iglesia. Mientras el soldado desespera por volver con su mujer, Filumena procura una compañía masculina bajo estrictas condiciones que explicita y Pina ruega por su marido sano y salvo.

En el espacio sagrado está San Antonio querido, para posibilitar el despliegue del amor, sus ilusiones y realidades. Una serie de situaciones y equívocos plenos de gracia y de desgracia se suceden al pie del santoral. Los diálogos son risueños, disparatados; la reconstrucción de época presente en la escenografía y el vestuario, un gran acierto.

En tanto, Carmela (Paula Casabona, más que interesante su composición) es la cuidadora desgarbada de párroco y parroquia. El personaje irrumpe con elementos de limpieza para higienizar con obsesión y empeño la sacristía. Si hay dinero de por medio, no tendrá conflicto en intervenir a favor de las vecinas. Pero ella tiene su propio drama de sometimiento al que tratará de ponerle fin.

Con una apropiada reconstrucción de época, mucho de ironía y crítica contra la entidad de los hombres en nombre de Dios, el espectáculo ofrece un divertimento y sugiere reflexiones, lo que no es poco decir. Todo lo contrario.



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Querido San Antonio

Escrito por Laura Haimovichi

Periodista y escritora. Fue editora de Espectáculos del diario Clarín y jefa de redacción de la Revista Genios. Es autora de los libros Broderí, De par en par, Agua en la luna, El legado de Aarón y Laetitia. Escribió la obra de teatro para niños Un beso de cuento. Escribió reseñas de teatro para el blog Todo Teatro.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.

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