Reseña

Distancias abruptamente acortadas

Con una potente entrega emocional Leandro Giottonini, Emanuel Rojas y Gabriela Picarelli se sumergen en recuerdos para poder decir lo que sienten, y poco de lo que les pasa.

Solsticios, de cuna

de Daniel Piedrabuena

por Luciano Crispi

Solsticios, de cuna

Un solsticio es, básicamente, cuando el Sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo, y la duración del día o de la noche son las máximas del año. Y una larga noche como esas es la que transita esta familia cuyo Sol-Madre, en su momento de mayor esplendor y altura profesional, hace una pausa en sus actividades artísticas y visita a sus dos hijos en Argentina. Hace un año que no los ve, y la exitosa actriz responde al llamado de uno de ellos para compartir un fin de semana. Y ahí está, quizás, el principal detonante de este encuentro: estar juntos; porque el compartir, generalmente, requiere un conocimiento del otro. Los años fueron pasando entre visitas breves y angustiosas esperas. Los jóvenes fueron creciendo al mismo tiempo que la cantidad de películas europeas que la madre rodó.

La expectante noche va oscureciéndose lentamente. Ya no son los mismos; este último año de distancia trajo las notas mas graves que una melodía de Chopin puede vibrar. El irrefrenable avance del SIDA en un cuerpo débil de la década del noventa; el alcohol como acompañante frente a la impotencia de las situaciones que no se saben o no se tienen que saber manejar; la hiriente historia de polvos de colores y músicas festivas que una anécdota puede evocar... Distancias abruptamente acortadas se simbolizan en elementos forzados a compatibilizar: medicaciones de testeo, prendas de vestir importadas, viejos sillones rasgados, chocolates que no endulzan, playas cálidas del viejo continente y miradas distantes.


Solsticios, de cuna



Con una potente entrega emocional Leandro Giottonini, Emanuel Rojas y Gabriela Picarelli se sumergen en recuerdos para poder decir lo que sienten, y poco de lo que les pasa. Eso que no dijeron nunca y que al amanecer posiblemente sea tarde. Porque "Solsticios, de cuna" con dramaturgia y dirección de Daniel Piedrabuena nos plantea que las circunstancias pueden lastimar los vínculos hasta confundir el amor con odio, pero es en ellos mismos donde aparecen las luces para iluminar la oscuridad y sanar. O al menos intentarlo. En esta chiquita casa de barrio vemos que pedir perdón es también escuchar. Y perdonar es probable cuando preguntamos aquello que los prejuicios ocultan. Una mirada optimista, reflexiva, madura que llena de esperanza la vida de estos hijos, cuya madre emocionada los aferra a un sillón... ojalá que por mucho tiempo, o al menos hasta que el próximo director grite "¡acción!". Con una dramaturgia por momentos cruel, visceral y poética en otros, la narración sostiene los climas de penumbras donde el elenco permite perderse. Porque lo más importante en esta velada será (re)encontrarse.

Escrito por Luciano Crispi


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.


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