“El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”. Simone de Beauvoir

Esta frase, tan conocida de la gran escritora y filósofa francesa resonó en mi apenas finalizada la obra.


Suerte para mi

de Guillermo Farisco


por Natalia De Elia

Suerte para mi

Porque es tan eficaz la fuerza y astucia con la que estos opresores operan que se permiten sumar cómplices sin salir a buscarlos. Muchos de ellos, en el afán desesperado de pertenecer, se vuelven funcionales a un sistema voraz que los va a dejar afuera por definición.

La historia nos presenta la vida diaria de una oficina en la que 4 empleados comparten lo cotidiano del trabajo. 4 empleados, 4 generaciones y 4 personalidades distintas. Los rumores de la venta de la empresa y, en consecuencia, la posible ola de despidos en la que desembocara el cambio de gestión, ponen en alerta a estos trabajadores en quienes aflorara el instinto de supervivencia para conservar su trabajo.

Y es aquí cuando se ponen en juego las personalidades que decide llevar a escena el autor: el comprometido social que lucha no sólo por su trabajo sino por el de los compañeros, entendiendo que si pierde uno pierden todos; el más cobarde, el que trata de salvarse solo, boicoteando a sus compañeros por atrás; el “perro faldero”, que va atrás de los pantalones de la patronal, se opone a los reclamos objetando que no trabaja el que no quiere trabajar, pensando que de esa forma será mejor considerado; y el indeciso, prefiere no meterse para no tener problemas ya que seguro todo se va a solucionar.


Suerte para mi

Frente a este panorama estos 4 hombres irán tejiendo sus estrategias para sobrevivir.

Muy buen trabajo de los actores quienes componen estos personajes con absoluta verdad y mucho contraste.

Se destaca el uso del espacio, donde el director aprovecha cada uno de los rincones que le ofrece el escenario, generando una puesta dinámica y prolija. Recomendada propuesta para ver en los tiempos que corren cuando, lamentablemente, estas situaciones vuelven a ser moneda corriente. Y porque digo recomendada? Porque al final, el mensaje siempre es bueno. Y el ejercicio mental también.


Escrito por Natalia De Elia

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