Reseña

Una reseña de la obra Teatro para Perrxs de Fernando Alegre

Una invitación a explorar el lado más salvaje del ser humano.

TEATRO PARA PERRXS

de Fernando Alegre

por Sebastian Kargdorian

TEATRO PARA PERRXS

¿Sueñan los perros con humanos para domesticar?

Un video se proyecta en la pantalla. Cuerpos desnudos, pintados, doblados, escritos. Frente a él, un grupo de 7 personas que esperan agachadas, a la zaga, acechantes.

Los personajes nos relatan en un principio el origen de los canes y su evolución desde los lobos ancestrales hasta los actuales domesticados, pasando por las diferentes líneas evolutivas correspondientes. Lo que en este inicio parece casi documental se convertirá luego en una especie de metáfora que atravesará esta suerte de ensayo escénico, dándole consistencia y significación.

Con hilos de punta a punta, estos personajes se encierran en un escenario que se convertirá en una suerte de prisión para que entre bailes, gritos desgarradores y movimientos espasmódicos logren desatar sus instintos, dejando al espectador en el puro desconcierto. Prisión, tal vez canil, que los contendrá hasta el final.


TEATRO PARA PERRXS

Sus cuerpos disidentes, algunos de ellos necesariamente desnudos, simulan la muerte, el nacimiento, el gozo. Cuerpos que gozan y sufren. Que explotan y contienen.

¿Es la violencia humana fruto de la domesticación? ¿O es acaso la violencia humana fruto de no haber domesticado nuestros instintos más básicos? Sufrimos y gozamos con el gozo ajeno. Sufrimos y gozamos, también, con el sufrimiento ajeno.

Fernando Alegre (Dramaturgo y Director) logra componer esta pieza basada en la idea original de los propios intérpretes en una experiencia que trasciende la mera narración y que se apoya principalmente en la experimentación corporal, prestando la debida atención en las imágenes visuales que se generan y los momentos que las contienen. La música original, por momentos desconcertante, acompaña o interrumpe según el caso.

Cuerpos domesticados, violentados, educados, controlados. Cuerpos que se expresan, aúllan, se contienen y que al final, justamente al final, se arrojan hacia los espectadores para inundarlos de aquellos interrogantes cuyas respuestas no poseen ni van a poseer.

Escrito por Sebastian Kargdorian


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.


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