Crónica









Otras polillas en busca de la luz

Tercer cuerpo de Claudio Tolcachir por Yako

Mirá más sobre Tercer cuerpo acá

¿Qué será lo que atrae tanto de estas obras - dos en particular -, ambas del mismo autor, para que se conviertan en semejantes sucesos?


Todavía no se apagaron las luces - ni los celulares - y cuatro de los seis actores entran en escena. Mientras caminan, sonríen y cuchichean entre ellos. Dan la impresión de ser parte del equipo de asistentes, más aún, cuando abren una valija que parecía formar parte de la escenografía y empiezan a extraer de ahí dentro objetos que, finalmente, van a componer el espacio donde se desarrolle la obra: Una desvencijada y pobretona oficina burocrática. Si me preguntan en qué me hace pensar, diría que a la triste y gris oficina en que trabajaba aquél maravilloso personaje de Melville que era Bartleby, el escribiente. Es más, diría que hay algo de ese ambiente y de aquellos personajes que de alguna manera permea por entre las costuras de esta conocidísima obra de Claudio Tolcachir.

Junto a La omisión de la familia Coleman, esta obra que es Tercer cuerpo (la historia de un intento absurdo), es el buque insignia, el mascarón de proa - a parte de las dos primeras obras - de aquello en lo que se ha convertido la figura de Tolcachir - y su escuela y su sala - para la escena teatral under porteña. Tercer cuerpo está en su undécima temporada ininterrumpida y sigue llevando la cantidad de gente necesaria para que la obra se siga ofreciendo año tras año, función tras función. Lo que hoy, ahora, en este coyuntura y después de tanto tiempo, ya es muchísimo decir. Pero ¿qué será lo que atrae tanto de estas obras - dos en particular -, ambas del mismo autor, para que se conviertan en semejantes sucesos? ¿Qué es lo que dice de nosotros como espectadores? ¿Qué es lo que estamos yendo a buscar allí, donde lo que vemos son personajes a la deriva, encerrados en situaciones o espacios de los cuales parece tan difícil escapar como si fueran laberintos kafkeanos? Tengo mi teoría al respecto, pero más vale hacer el ejercicio y que cada uno piense la suya.

Sin embargo acá estoy para escribir algo sobre Tercer Cuerpo. Una obra conocida por casi todos, donde el dispositivo está a la vista con los personajes entrando y saliendo de escena pero casi nunca del escenario. Personajes con cierto aire fantasmagórico, repletos de ausencias, como si sus cuerpos fueran lo único que los ancla a aquella realidad que nos están mostrando. Con escenas que se superponen, con personajes que se superponen transitando el mismo espacio sin verse unos a otros y con el teléfono como único conector espacio-temporal. Repletos de ausencias, digo, porque si hay un hilo conector que une a los cinco sujetos que transitan el escenario es ese, la ausencia en todas las formas posibles. Todos allí están solos o se quedan solos. O bien fueron abandonados o bien nunca estuvieron con alguien. Todos allí hablan y llenan con palabras los espacios vacíos que no pueden llenar de ninguna otra manera. Especialmente Mónica, especialmente Sandra, pero especialmente Mónica que, inmiscuyéndose constantemente en la vida de los demás, intenta paliar su vacío tan vacío. Y sin embargo no están solos… porque se tienen a ellos. Finalmente, sus soledades y la obligada rutina de oficina los aúnan aún más de lo que sospecho estarían todos dispuestos a confesar. Tanto así que en ciertos pasajes les escuchamos decir(se) cosas que sólo diríamos en la más estricta confianza.

Pero, ¿cuál es el intento absurdo al que se hace referencia desde el título? Supongo que las respuestas están en aquellas situaciones que los personajes parecen querer ocultar uno de otros. Quizá el intento absurdo sea el querer seguir o el buscar seguir siendo funcional a una maquinaria que nos aniquila corporalmente y nos vacía espiritual y sentimentalmente como si fuéramos un sachet de leche vacío. Ellos parecen no suscitar el interés de nadie, ni siquiera de sus jefes quienes después de haber reestructurado la empresa a partir del uso de nuevas tecnologías han dejado de enviarles trabajo. Se han vuelto engranajes superfluos a los que resulta más fácil dejarlos que removerlos. Tan innecesarios como ese abandonado Tercer Cuerpo por el que transitan amarga y frustradamente.

Hasta luego!



Mirá más sobre Tercer cuerpo acá

Leé otras noticias, reseñas y crónicas acá


Tercer cuerpo

Escrito por Yako

Aguafuertes Teatrales por Yako

Muchas gracias por seguirme.
Todas las semanas nuevas crónicas relacionadas a la oferta teatral porteña.
Espero que disfrutes tanto el teatro como yo.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.

Esta Nota fué leida 340 veces.

Publicitá en deTeatro.com.ar




Vendé tus entradas en deTeatro

Realizado con el apoyo de Con el apoyo de Proteatro