Reseña

“Estos chicos no son héroes, son mártires”

“Les presentaremos batalla” repite el discurso de Galtieri al comienzo de esta obra que se reestrena los lunes en el Método Kairos, e inevitablemente un frio recorre el cuerpo del espectador que fue de algún modo testigo de esa época siniestra. 1.982 los argentinos acudimos a una de las peores experiencias de nuestra historia y está bueno que se nos recuerde, que persista en nuestra memoria a pesar del malestar que nos genera.

TUMBAMADRE

de Ariel Hernan Toledo

por Marcos Koremblit

TUMBAMADRE

Porque Ernesto, soldado de Malvinas padece de sueños traumáticos que intentan ayudarlo a elaborar lo inelaborable. Entonces grita una y otra vez: “Hurtado, volvé a la trinchera que te van a matar!”. Y uno no puede dejar de pensar cuantos Ernestos, chicos de no más de 18 años, fueron al frente llevando banderas de un ideal absurdo e indefendible. Y cuantos quedaron en la trinchera no queriendo ver lo que era evidente: el intento desesperado y fachista de los militares de devolver una supuesta dignidad a los argentinos que en realidad encubría el fin del Siniestro Proceso y su fracaso. Porque hubo muchos “Hurtados” en esta época a quienes se les “hurtó” su juventud. Y muchos atrincherados que no querían ver lo inevitable y salieron a defender el discurso infame de un alcohólico que nos llevaba a todos a la muerte. (Incluso amplios sectores supuestamente progresistas defendiéndolo en nombre de una absurda posición anticapitalista).

“Estos chicos no son héroes, son mártires” dice la madre de Ernesto y hace alusión además al tema de los desaparecidos, recordando así la peor página de nuestra historia reciente.

Aparece en escena la pareja de conductores de “Una noche en las islas” que intentan recaudar fondos para la “causa”, en una atinada imitación de Fontana y Pinky, berretas representantes de los medios cómplices y cobardes, a quienes nunca se les ha escuchado una auto critica de cómo pudieron indignamente defender –y estimular- tal causa siniestra. Y “Marina Guerra” haciendo la farsa de entregar su medalla, (para recuperarla después), en un intento de recordar a Pierina Dealessi que se sumó también a tanta terrorífica y payasesca fantochada televisiva.


TUMBAMADRE

Luego lo terrible de ingleses castigando, torturando y asesinando a sangre fría a soldados argentinos (La mención a otra siniestra, Margaret Thatcher, falto tal vez a la cita?)

Y el trágico y anticipado final de Ernesto quien no pudo elaborar tanto dolor y pasó así a ser uno más olvidado entre los miles.

Y es correcto que “Tumbamadre” vuelva a retrotraernos a esta época de terror. Nunca sabemos si estamos inmunes a este tipo de experiencias siniestras. Nunca sabemos si frente a la devaluada imagen de nosotros mismos y en pro de devolvernos una imagen omnipotente, no estamos expuestos a participar de estas u otras locuras de parecido tenor.

“Nos mataron a todos Hurtado” termina diciendo Ernesto y encierra una gran verdad. Todos morimos un poco en tan descabellado proyecto y está bueno que hoy a 36 años, Tumbamadre nos recuerde que el riesgo sigue latente.

El guion de Ariel Hernán Toledo resulta breve, pero efectivo en aquellos que intenta desnudar sin tapujos, así como la adecuada dirección de Matías de la Cruz.

Las interpretaciones de Tobias Mendoza, Lucrecia Luján, Claudio Barbarisi, Agustín Garcia, Gonzalo Capel, Fabian Fuentes, Valeria Farfan Alé, Felipe Ponce De León, Mariana Alonso, Javier Castro y Ramiro Ulloa resultan muy eficaces en sus papeles de Ernesto, sus padres, los soldados y la caricaturesca pareja de conductores televisivos.

El vestuario de Andrés Padrón representa correctamente el estilo ochentoso. Las luces de Federico Leyenda y la música de Campodónico, Fortunato y Toledo acompañan de manera adecuada el clima tenso y oscuro que se pretende mostrar en esta acertada puesta.

Los lunes a las 21 hs. en el Método Kairos.

Muy recomendable!

Escrito por Marcos Koremblit


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