Reseña

Vía Láctea de Roberto Ibáñez por Lujan Bournot

Vía Láctea es tan sombría como clara. Es niebla, frío, desconcierto…

Vía Láctea nos presenta la historia de Nicolás, un treintañero que retorna a Argentina luego de un largo exilio en España, para enfrentarse con un pasado que desconoce pero lo atormenta intensamente y está colmado de incertidumbres: la desaparición de su madre en la dictadura militar de 1976.

Esta admirable e interesante propuesta a cargo del director y dramaturgo Roberto Ibáñez, está basada en fracción, en la recordada actriz Nya Quesada. Durante la dictadura cívico- militar, que tomó el poder en marzo de 1976, Nya Quesada y su familia fueron sorprendidos en su propia casa por militares de dicha dictadura. Estos, secuestraron a su hija (Adriana), su yerno Nicolás y a su nieto. El niño fue abandonado en una comisaria y unos veinte días después, reconoció a su tía, la actriz Menchu Quesada al verla en la TV y gracias a eso, logró reencontrarse con su familia.

Una obra dentro de otra. Una representación sobre la otra. Actores actuando que son actores. Gritos, música, flashes, llantos, risas, borracheras, gemidos, tristezas, recuerdos, amores, abandonos, resignación, olvido, desesperación, respuestas, preguntas. Todo, absolutamente todo está latente en esta original puesta; simple, donde los detalles han sido grabados a fuego. Cada movimiento, y elemento se desplazan con una delicadeza perfecta. Y funciona asombrosamente.


Presentando un pequeño resumen, esta puesta nos muestra a un hombre treintañero que regresa de España a nuestro país, para reencontrarse con su abuela y hallar a su padre. Su abuela, a su vez, actriz; está ensayando "Las tres hermanas", de Antón Chéjov, y es en este preciso momento donde la magia se produce. Todo el tiempo se estarán alternando ensayos de “Las tres hermanas”, y la historia real en carne viva que cargan en sus hombros estos personajes. Esta abuela, comenzará a perderse entre recuerdos con su propia historia vivida: la desaparición de su hija en la dictadura militar Argentina, lo que dará lugar a un “tercer escenario” donde se tropezarán todas las sensaciones anteriormente nombradas: “Vía Láctea”. Una de las innumerables cosas a destacar es que Ibáñez no busca generar ningún llanto innecesario ni utiliza golpes bajos en esta obra; y eso, es maravilloso. Más bien entraremos en un ambiente sórdido, nos perderemos, retornaremos, reiremos alguna que otra vez de puro impulso y nos emocionaremos. Todos los sonidos y temas musicales que esta puesta presenta serán interpretados por los propios actores; otro agraciado detalle.

Vía Láctea es tan sombría como clara. Es niebla, frío, desconcierto…
Es uno de los apenados recuerdos que permanecen en la memoria de todos los argentinos. Felicitaciones a cada uno de los actores que defienden con una verdad incuestionable sus interpretaciones.

Escrito por Lujan Bournot


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.



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