Crónica

Ya Nadie va a leer Moby Dick de Andrés Binetti por Yako

El infierno son los otros.

En mi primera crónica para deTeatro me toca ver una obra que cuenta cinco historias en simultáneo que pueden a uno calarle hasta los huesos.
Digo que pueden hacerlo, porque será nuestro compromiso como espectadores - como voyeurs escondidos detrás de una ventana - el que dotará de sentido individual y colectivo a aquello que estamos viendo. El infierno son los otros porque es en ellos en quienes nos reflejamos y es junto a ellos con quienes nos moldeamos mutuamente para darle sentido a nuestra existencia.

Estuve todo el día esperando la tormenta, la lluvia, el granizo. Lo último que vi fue ese cielo encapotado color naranja fuego que pareció anunciar el apocalipsis hasta que me quedé dormido. Fue cuando me levanté que me sentí mal. No llovió. Llovió nada y tenía que ir a trabajar. Mi primer relato para deTeatro. Con lluvia no habría estado del todo seguro de poder cancelarlo, aunque tampoco de haber podido venir. Ahora estoy parado en la puerta - aunque algo inclinado por el mareo - con entradas en mano, y esperándola a ella. En realidad, el título no podría ser más intrigante así que en el fondo estoy contento de estar acá. La obra se llama Ya nadie va a leer Moby Dick y estoy eso: intrigado. Cuando veo venir a L. a lo lejos, con ese jean apretado y esas piernas infinitas me pregunto cómo pude haber enamorado a una mujer así. Creo que no lo merezco, creo que estoy bendecido.

Ahora estamos sentados en la primera fila de una de las salas de Patio de Actores por lo que, detrás nuestro, hay cincuenta butacas más. La sala es linda y cómoda. Tiene también un barcito en el hall en el que nos tomamos algunas cervezas durante la espera. Por lo que noto, no hay conflicto visual entre los de adelante y los de atrás ya que todos los asientos están perfectamente escalonados. Entonces, en este lugar y con este estado de ánimo, intento concentrarme en la pieza del reconocido docente, dramaturgo y director Andrés Binetti que está por empezar.

Cinco universos. A lo largo de la obra espiamos a los habitantes de cinco departamentos contiguos, quienes viven sus vidas en paralelo uniéndose sólo ocasionalmente, en torno a la puerta de uno de ellos para pedirle – no siempre de buena manera – que baje la música. Así, desde el minuto cero, iremos conociendo de manera alternada a cada uno de estos vecinos- personajes que se muestran frente a nosotros. Ahí está la pareja de ratis integrantes de la fuerza policial de la Ciudad que adoptan a un joven artista con pretensiones de performer; están también las colegas, docentes universitarias, que debaten cómo enseñar Saussure sin dormir al alumnado; está también la pareja de tortolitos cordobeses cuya relación es un tanto…. patológica a falta de otra palabra; está también Laura, una enfermera que ya no sabe que más hacer para espantar las imágenes recurrentes de su día a día en el hospital y están también ellas, la cantante de cabotaje – aunque con aires de diva – y la presidenta de su club de fans, quien parece haber sido convocada sólo con la intención de humillarla.

De cerca nadie es normal. Imaginarán lo difícil que es hacer una crítica o un análisis de una obra que contiene cinco historias en su interior, aunque si no lo imaginan, pueden intentarlo. Así que en mi afán por eludir este conflicto, voy a centrarme en el espectador y en el papel que también a él, en esta ocasión, le toca representar. Porque a pesar del machismo y el fascismo recalcitrante dentro de la fuerza policial, a pesar de que las instituciones educativas y sus contenidos atrasen siglos, a pesar de la búsqueda constante del rush - sensaciones fuertes y efímeras – a la que se ven empujadas las nuevas generaciones llevándolas hasta el entumecimiento, a pesar de la soledad a la que nos vemos condenados por nuestro modo de vida y a pesar de creer que el éxito es la medida de todas las cosas; lo que quiere Binneti no es contar esto, sino otra cosa. Acá el autor juega como jugaba Hitchcock - o al menos es lo primero que se me ocurre cuando pienso en la similitud de esta obra con La Ventana Indiscreta -. Si bien no hay misterios que resolver, ambos juegan con la idea del voyeurismo inherente a todo espectador que se cristaliza comúnmente en la fantasía de espiar a los vecinos y saber qué ocurre detrás de aquellas paredes que son también las de nuestro propio hogar. ¿Quiénes están allí? ¿Con quiénes vivo? ¿Qué son? ¿Qué hacen? Se nos sirve esta fantasía en bandeja y nos proponen cumplirla. El espectador, en esta obra, tiene permitido espiar por el agujero de la cerradura una intimidad que debería serle negada.


Por su parte el subtítulo "de cerca nadie es normal" hace referencia a una frase que le dice la cantante de cabotaje a la presidenta de su club de fans a cuenta de no sé que cosa, pero que sin embargo nos dio - a mi y a L. - mucho que reflexionar. Cada uno de nosotros, los seres humanos, somos un mundo que engloba otros mundos y formamos tantos otros más con aquellos con los que decidimos relacionarnos. Si - siendo bondadoso - muy poco tiene de rescatable nuestra especie, se debe, sólo, a esta capacidad de tejer incontables redes generando una cantidad infinita de aquello sin lo que de seguro no podríamos vivir en sociedad: historias. Binetti sabe esto. Sabe que nuestro sustento como especie son las historias, que son por ellas por las que creamos y vivimos, aquello por lo que valemos la pena y eso es lo que nos ofrece. Cinco microhistorias atrapantes que revelan lo mejor y lo peor - casi siempre lo peor - de este grupo de personas en los que bien podríamos reflejarnos como sociedad. Para dar cierre a este primer aguafuerte, unas líneas de diálogo que le dice una colega a la otra cuando debaten acerca de la metodología de enseñanza y que a falta de un lugar mejor para colocarla elijo hacerlo acá:

¿Qué estamos buscando? Algo que nos conmueva, que nos haga mirarnos a los ojos, que nos haga mirar de nuevo, que haga que todo ésto valga la pena.


Entonces, si esta frase te retumba en la cabeza tanto como a mi, si te pone la piel de gallina a la vez que te saca una sonrisa, si te hace ver tu vida entera como si fuera a través de un periscopio en tan sólo unos segundos, entonces es a personas como a vos a quienes les recomiendo esta bellísima obra. Porque si lo que buscamos en la vida no es la belleza ¿Qué es?

Hasta luego!

Escrito por Yako


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de deTeatro.



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